La Asociación Mallorca Rural es una entidad sin ánimo de lucro que fue constituida en el año 2002 por iniciativa conjunta del Consell de Mallorca, la Unión de Cooperativas Agrarias de Baleares (UCABAL) y la Asociación de Fincas de Agroturismo de Mallorca, con el fin de dinamizar la zona rural de Mallorca y de hacerlo especialmente mediante la Iniciativa Comunitaria LEADER + de la Unión Europea. Desde entonces la Asociación ha gestionado esta Iniciativa en los sucesivos períodos de programación (LEADER + 2000-2006, LEADER 2007-2013 y la actual LEADER 2014 hasta 2020) como entidad colaboradora del Fondo de Garantía Agraria y Pesquera de las Islas Baleares (FOGAIBA), empresa pública adscrita a la Consejería de Agricultura. Este vínculo con el FOGAIBA, que confiere a la Asociación la condición de Grupo de Acción Local, se ha venido regulando mediante los correspondientes convenios de colaboración entre las partes, los cuales establecen los procedimientos para la tramitación de las ayudas vinculadas a proyectos y determinan todas las actuaciones que debe realizar el Grupo.

La Asociación está integrada por unos socios que son entidad publicas y otros que son entidades privadas. Entre los primeros está el Consell de Mallorca y 35 ayuntamientos de entre los 36 municipios que integran la zona rural de Mallorca o zona LEADER. Estos ayuntamientos son los siguientes: Alaró, Algaida, Ariany, Artà, Banyalbufar, Binissalem, Búger, Bunyola, Campanet, Campos, Consell, Costitx, Deià, Escorca, Esporles, Estellencs, Fornalutx, Lloseta, Llubí, Mancor de la Vall, Maria de la Salud, Montuïri, Petra, Porreres, Puigpunyent, Sa Pobla, Sant Joan, Santa Eugènia, Santa Maria del Camí, Selva, Sencelles, Sineu, Sóller, Valldemossa y Vilafranca de Bonany.

En cuanto a los socios privados hay cooperativas agrícolas, asociaciones de empresarios, entidades del tercer sector, etc., si bien la lista completa no está en este momento disponible ya que se encuentra en proceso de actualización. Esta situación un tanto incierta es todavía producto de una crisis financiera que atravesó la Asociación hasta el punto de cesar la actividad durante unos meses entre los años 2017 y 2018. Posteriormente se consiguió ponerla de nuevo en funcionamiento, lo que comportó un cambio de sede social, la contratación de personal nuevo, la renovación del equipamiento informático, etc. y todo ello generó un cierto trasiego del que aún se arrastran las consecuencias.